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| Extracto de Érase una vez en el Norte |
| Publicado por AzThe | 07 Apr 2008 |
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Por fin ya tenemos listo y completamente traducido el fragmento publicado por The Guardian de Érase una vez en el Norte, una precuela de La Materia Oscura. Como ya sabréis, mañana se pone a la venta en las tiendas (nostoros recomendamos Amazon), donde podéis comprarlo ;) En sigue leyendo dejamos el fragmento, que espero que sepáis valorar porque no imagináis lo que ha costado traducirlo  |
El abollado globo de carga volvía de una tormenta sobre el Mar Blanco, perdiendo altura rápidamente, y contoneándose en el fuerte viento del noroeste con un piloto que recortaba las aspas y trataba de ajustar la válvula de gas. El piloto era un joven vaquero con un gran sombrero, un temperamento seco y un bigote delgado, y ahora él partía rumbo al estacionamiento de la compañía Barents, cuya posición estaba marcada en un pequeño pedazo de papel, clavado en una especie de nota en la embarcación. Podía ver el almacén extenderse alrededor del puertecito próximo -un grupo de edificios administrativos, un hangar, un almacén, talleres, tanques de almacenamiento de gas y la correspondiente maquinaria; fue una llegada rápida, y tuvo que hacer unas rápidas modificaciones para tener el control y evitar el techo del hangar para poner rumbo al espacio abierto más allá del almacén. La válvula de gas se rompió. Se necesitaba una llave, pero la única herramienta a mano era un viejo revolver sucio, que aquel piloto llevaba en una pistolera en su cintura y la usó para cerrar ruidosamente la válvula hasta que se aflojó al mismo tiempo, soltando más gas de la que él había previsto. El globo se torció y calló repentinamente, descendiendo velozmente hacia abajo y dispersando a un grupo de hombres apelotonados alrededor de un tractor averiado. La embarcación se estrelló contra el duro suelo, rebotó y avanzó lentamente arrastrándose detrás de un globo abandonado en un espacio abierto, hasta que finalmente paró a escasos pies del tanque de almacenamiento de gas.
El piloto cautelosamente desenredó sus dedos de la cuerda donde había estado agarrándose, movió la caja de herramientas para liberar sus piernas, limpió el agua aceitosa de sus ojos y consiguió levantarse.
- Hester, mira qué bien estoy cogiendo el truco a esto. – Dijo.
Su daimonion, que se parecía una pequeña liebre sardónica, golpeó sus orejas y comenzó a encaramarse entre el enredo de herramientas, el frío clima arropando, instrumentos rotos y sobre el cabo.
- Mis sentimientos son demasiado profundos para expresarse, Lee.- Dijo ella.
Lee encontró su sombrero y vació el agua de lluvia que contenía antes de asentarlo en su cabeza. Luego se percató de la audiencia: Los hombres por el tractor, dos trabajadores de la planta de gas, que aún se llevaban las manos a la cabeza después del aterrizaje y un empleado del edificio administrativo, boquiabierto en la entrada del inmueble.
Lee les dio un saludo alegre y regresó para poner a resguardo el globo. Se sintió orgulloso de su globo. Lo había ganado jugando al póker seis meses antes, en Texas. Tenía 24 años, listo para la aventura, y feliz de ir a dondequiera que los vientos le lleven. Él preferentemente sería eso, como Hester le recordó; no iba a ir a cualquier lugar si no es de esa forma.
Soplaban vientos de cambio y entonces, muy ligeramente ayudado por la primera mitad de un libro hecho jirones llamado “Los Elementos de Navegación Aérea” que su adversario -cuando jugó al póker- le había echado al globo gratuitamente (la segunda mitad faltaba), había vagado al Ártico, deteniéndose donde quiera que encontrase trabajo y, eventualmente, en esta isla. Novy Odense parecía un lugar donde había trabajo que hacer, y los bolsillos de Lee estaban más bien vacíos.
- ¿Vienes aquí por el combustible? - Dijo el dependiente detrás del mostrador. - Vino por las lecciones de vuelo. - Dijo un hombre sentado al lado de la estufa, bebiendo café. - Oh, Sí, - dijo el dependiente - le vimos aterrizar. Impresionante. - ¿Qué tipo de combustible tendrías?-. Dijo Lee. - Ah.-Dijo el dependiente-. Está bien, no estás hablando en serio. Me acabo de dar cuenta. No escuchaste nada de mí sobre cualquier torrente de combustible. Te podría hablar si fuera un chapuzas, por eso no diré una palabra. ¿Trabajas para Larsen Manganese? - Soy un Aeronauta. - dijo Lee - Por eso tengo un globo. ¿Podrías darme un recibo por eso? - Aquí. – Dijo el dependiente, sellándolo y dándoselo.
Lee lo metió en el bolsillo de su chaleco y le dijo: - ¿Qué es Larsen Manganese? - La compañía de minas más grande y rica, ¿Es usted rico? - ¿Lo parezco? - No. - Solo he estado aquí cinco minutos y ya dos personas me lo han preguntado. Nunca escuché nada sobre Larsen Manganese antes de aterrizar aquí. - Afortunado- Dijo el oficial de aduana- Abra su bolsa de viaje, por favor. Lee se lo ofreció con su exiguo contenido a inspeccionar. Le llevó aproximadamente cinco segundos. - Gracias, Señor Scoresby, - dijo el oficial - Es una buena idea recordar que sólo la agencia legítima de la ley aquí en Novy Odense, es la Oficina de la Aduana y Renta. No hay fuerza policial. Eso significa que si alguien desobedece la ley, nos ocupamos nosotros, y permítame asegurarle que lo hacemos sin titubear. - Me alegro de oírlo. – Dijo Lee - Obedezco la ley en cualquier lugar y día. Levantó su saco de viaje sobre su hombro y se encaminó al pueblo. Era una tarde primaveral, la nieve estaba sucia y la calle llena de baches. Los edificios eran en su mayor parte de madera, seguramente importado, pues pocos árboles crecieron en la isla. Las únicas excepciones que podía ver, se construyeron con piedra oscura que producía un aire apagado al centro de la ciudad: Una oratoria dedicada a St Petronius con mirada sombría, un vestíbulo principal y un banco. A pesar del viendo a ráfagas, la ciudad tenía un olor muy rico de sus productos industriales: Había refinerías para la grasa de pescado, grasa de foca y petróleo. Además de una curtiduría, una fábrica donde se adobaba el pescado y varios olores que emanaron desde la angosta calle sobre los ojos y nariz de Lee. Lo más interesante eran los osos. La primera vez que Lee vio uno andando fue casualmente en un callejón y no podía creer lo que veía. Gigantesco, cubierto de marfil, silencioso: La expresión de la criatura era imposible de descifrar, pero no era una mala interpretación el poder de sus extremidades, esas garras, ese aire de inhumana serenidad. Había más de ellos en el pueblo, agrupados en grupos en esquinas callejeras, pasando la noche en callejones y ocasionalmente trabajando: Tirando carros o moviendo bloques de piedra en una obra. Los ciudadanos les prestaron la mínima atención, salvo a los que se encontraban en el pavimento. No les miraban tampoco, Lee lo notó. - Quieren fingir que no están aquí – Dijo Hester. En la mayoría de los casos, los osos hacían caso omiso de la gente, pero un par de veces Lee vio una mirada de cólera en unos pequeños e intensos ojos negros, o escuchaba un pequeño y rápido gruñido suprimido, como una mujer bien vestida que estaba de pié impaciente esperando a que le diesen paso. Pero ambos, los osos y la gente, dejaron paso cuando un par de hombres con un uniforme granate se paseaban en el centro del pavimento. Llevaban pistolas y tenían porras y Lee supuso que eran hombres de la Aduana. Al poco rato, el lugar se impregnó con un aire de tensión e inquietud. Lee estaba hambriento, por lo que eligió entrar a un bar y pidió un vodka y algo de pescado en vinagre. El lugar estaba abarrotado y el aire estaba rancio con un olor extraño a humo y al menos que hubiera algo inusualmente emocionante en este pueblo, había una riña. Las voces se elevaban en la habitación, alguien golpeaba el puño sobre una mesa y el cantinero estaba observando con atención, prestando la suficiente interés a su trabajo que le requería rellenar el vaso de Lee sin ser preguntado. Lee sabía que no le convenía entrar en el problema, porque no debe participar rápidamente en las vidas de otras personas. Por tanto, sólo dio una veloz mirada al área donde provenían las voces pero, demasiado curioso, una vez que había comenzado con el pescado, le preguntó al tabernero: - ¿Sobre qué se discute? - Ese armario pelirrojo de Breda que no puede hacerse a la mar y salir. Es un holandés con un barco atado en el Puerto y no le dejan coger su cargamento del almacén. Ha estado sacando de quicio a todo el mundo con sus quejas. Si no se calla pronto le echaré afuera. - Oh - Dijo Lee -, ¿Por qué no le dejan coger su carga? - No lo sé. Probablemente no haya pagado las tasas. ¿A quien le importa? - Bueno - Dijo Lee - Veremos qué ocurre.
El hombre modificó su postura lentamente y apoyó sus codos sobre la barra detrás de él. El individuo con el pelo rojo tenía aproximadamente 50, era regordete y muy colorado, cuando uno de los otros hombres de la mesa trató de poner una mano en su brazo, él se la quitó de encima violentamente, rompiendo un vaso. Viendo lo que había hecho, el holandés puso sus dos manos sobre la cabeza en un gesto que daba a entender su desesperación en vez de la furia. Luego intentó tranquilizar al hombre cuya cerveza vertió, pero le salió mal también, y golpeó ambos puños en la mesa y gritó entre todo el barullo. - ¡Cuanta histeria! – Dijo una voz al lado de Lee- Se está creando un ataque al corazón, ¿no cree? - Lee comenzó a ver un hombre delgado, que miraba hambriento a un hombre con un traje negro descolorido bastante más grande que él. - Puede ser. – Él dijo. - ¿Es usted desconocido señor? - Simplemente entré volando. - ¡Un aeronauta! ¡Qué emocionante! Bueno, las cosas están mejorando de verdad en Novy Odense. ¡Tiempos buenos! - He oído que han descubierto combustible. – Dijo lee. - Sí, efectivamente. La ciudad está cargada de emoción. Y hay que hacer unas elecciones para Alcalde esta misma semana. No hemos tenido tantas noticias durante años en Novy Odense. - ¿Una elección, eh? ¿Y quienes son los candidatos? - El alcalde titular, quien no ganará, y un candidato con bastantes posibilidades llamado Ivan Dimitrovich Poliakov. Está en la cima de una gran carrera. ¡Él podría realmente levantar nuestro pequeño pueblo en el mapa! Usará la alcaldía como su punto de apoyo para tener su asiento en el senado de Novgorod y luego, ¿quién sabe? Podrá llevar su campaña anti-osos hasta el mismo continente. Pero usted, señor – hablando sin parar- ¿qué fue lo que le inspiró su visita a Novy Odense? - Estoy buscando un empleo inocente. Como usted dice, soy un aeronauta de profesión… Notó la mirada de otro hombre, cuyos ojos había desviado hacia el cinturón, debajo del abrigo de Lee. Al apoyarse sobre la otra barra, Lee había dejado ver la pistola que tenía en su cintura, que una hora o dos antes la había usado como martillo. - Y un hombre de guerra, veo. – Dijo el otro. - Oh, no. Cada pelea que he tenido, he intentado escaparme. Ésta es simplemente una materia de decoración personal. Caramba, no estoy seguro de cómo he dicho eso, eeeh ¿Qué es eso? Un revolvoler o algo así… - ¡Ah! Eres un hombre con gran ingenio. - Cuéntame algo – Dijo Lee -, has mencionado una campaña anti-osos. Ahora veníamos hasta aquí atravesando el pueblo y no vimos ningún letrero de osos. Me resulta curioso, porque a mi las criaturas esas, nunca vistas, me encantan. ¿Que anden sin rumbo fijo es lo que no agrada? El hombre delgado recogió su vaso y de una manera complicada trató de apurar hasta la última gota antes de volver a dejarlo sobre la barra con un suspiro. - Oh, permítame llenárselo - Dijo Lee-, Es difícil explicar las cosas a un extranjero, ¿Qué estás bebiendo? El tabernero sacó la botella de coñac más cara, para resignación de Lee que se manifestó con una carraspera de Hester. - Muy amable, señor, muy amable - Dijo el hombre delgado, cuyo daimonion-mariposa abrió sus espléndidas alas una vez o dos sobre su hombro -, permítame presentarme, Oskar Sigurdsson es nu binbre, poeta y periodista, ¿y usted señor? - Lee Scoresby, aeronauta de alquiler. Se dieron las manos. - Estabas hablándome sobre los Osos. - Recordó Lee. - Sí, es cierto. Los vagabundos despreciables. Los osos en estos tiempos están desplazados tristemente del lugar donde estuvieron. Antaño tuvieron una gran cultura, sabe, brutal por supuesto, pero noble a su manera. Uno admiraba ferozmente la verdad, impasible a la debilidad y comodidad. Varias de nuestras grandes sagas cuentan las hazañas de aquel rey-oso. Yo mismo estoy trabajando, ya llevo algún tiempo, en un poema al antiguo estilo que cuenta la caída de Ragnar Lokisson, en último gran rey de Svalbard. Estaría encantado de recitárselo. - Nada me gustaría más - dijo Lee precipitadamente -, siento mucha debilidad por una buena historia. Pero quizás en otro momento. Hábleme de los osos, los vi afuera en las calles. - Vagabundos, como digo. Carroñeros, borrachos muchos de ellos. Especimenes degradados todos ellos. Roban, beben, mienten y estafan. - ¿Mienten? - Puedes estar seguro. - ¿Quieres decir que hablan? - Oh, sí. ¿No lo sabías? También suelen ser buenos artesanos, hábiles maestros del metal, pero esta generación no. Todo lo que pueden hacer ahora son gruesas soldaduras, trabajos sucios de ese tipo. La armadura que tienen ahora es primitiva y fea. - ¿Armadura? - No les está permitido llevarla puesta en la ciudad, claro. Ellos la hacen, ya sabe, pieza por pieza mientras van creciendo. Cuando llegan completamente a la madurez ya tienen el juego completo. Pero como le digo, es material primitivo y rudo, sin nada de la delicadeza de aquel gran periodo. La realidad es que hoy día son meramente parásitos. Los desechos de una especie agonizante, y sería mejor para nosotros si… Nunca terminó su frase, porque en ese momento el tabernero había tenido suficiente con los problemas del holandés, y salió de detrás de la barra con una gran estaca en su mano. Advertido por las caras que le rodeaban, el Capitán se puso de pie y dio media vuelta instintivamente, con la cara de un rojo mate, con los ojos centelleando y levantando sus manos; pero el tabernero blandió su estaca, y estaba apunto de bajarla cuando Lee se esfumó. Apareció entre los dos hombres, agarró de la muñeca al Capitán, y dijo: -Ahora, señor tabernero, no necesita golpear a un hombre cuando está ebrio; hay una mejor forma de ocuparse de este tipo de cosas. Vamos, Capitán, hay aire fresco fuera. Este lugar es malo para su estado. - ¿Qué demonios tiene que ver esto contigo?- gritó el tabernero. - ¿El qué? Soy el ángel de la guarda del Capitán. ¿Quiere soltar esa estaca? - ¡La soltaré en tu maldita cabeza! Lee dejó caer la mano del Capitán y se volvió directamente hacia la cara del tabernero. -Inténtelo, y verá que ocurrirá después- dijo. Se hizo el silencio en el bar; nadie se movió. Sólo el Capitán pestañeó y miró borrosamente la tensa escenita frente a él. Lee estaba perfectamente preparado para luchar y el tabernero podía verlo, y después de unos momentos, bajó la estaca y gruñó hoscamente: - Vosotros. Fuera. - Justamente lo que el Capitán y yo teníamos en mente - dijo Lee-, ahora mismo nos retiraremos. Cogió del brazo al Capitán y guió al hombre fuera de la multitud del bar. Cuando la oscilante puerta se cerró tras ellos oyó al tabernero decir: -Y no volváis. El Capitán se tambaleó y se apoyó en la pared, y luego parpadeó de nuevo y enfocó su vista. -¿Quién es usted? - dijo, y después- No, me da igual quien sea. Váyase al infierno. Dio un traspié. Lee lo vio marcharse, y arañarse la cabeza. -Llevamos aquí menos de una hora- dijo Hester- y ya nos han echado de un bar. -Sip, otro día exitoso. Pero maldición Hester, tú no pegarías a un borracho con una estaca. -Busca una cama, Lee. Permanece allí. No hables con nadie. Piensa en cosas buenas. Mantente fuera del peligro. -Es una buena idea- dijo Lee.
Mañana por fin podremos comprarlo ;) Yo al menos lo haré y espero haceros un buen resumen para quienes no puedan :D |
| Stelmaria :: 08 Apr 2008 05:22 pm | ¡Guau! ¡¡Está fenomenal, chicoooss!! Yo lo había leído en inglés, y he de decir que habéis hecho una traducción super guay. Si señor, me ha gustado mucho. Seguro que os ha costado un montón...¡¡Pues mi enhorabuena, porque me encantóooo!! jajajaja Tengo muchas ganas ya de leerme el libro . |
| Selena :: 08 Apr 2008 07:20 pm | Siiiii, gracias por la traducción!!!!! Geniall!! |
| Sophonax :: 09 Apr 2008 01:01 pm | Que bien leer sobre Herçster y Lee de nuevo y la traduccion es excelente. |
| Gill, de gilipollas :: 10 Apr 2008 03:33 am | ¡Ya me sé el correo de Phillip Pullman! Helo aquí: cretino_idiota@escribo_mierda.com.uk ¿Apoco no está genial? P.S.: Sí, mi nombre es una abreviatura! ;) |
| nas :: 10 Apr 2008 10:27 am | No escribas tacos en los comentarios, ¡qué mala educación! Yo no sé qué está pasando con los niños de hoy en día. No sé vosotros, pero yo pienso leer el libro en inglés...:P Lee es mi personaje favorito, y que Pullman haya escrito un libro dedicado a él es genial para mí, y para cualquier admirador suyo, ¡claro! ^^ Hester tan sensata como siempre, me encanta. |
| Sophonax :: 10 Apr 2008 01:36 pm | | Queria decir Hester. |
| Stelmaria :: 10 Apr 2008 08:09 pm | Yo también me lo leeré en inglés. Vamos, lo tengo clarísimo. Me hace más ilusión leérmelo en su lengua original; y, además, a saber cuándo saldrá en español...Sí, sí, definitivamente (y si lo encuentro xD)en inglés . ¡¡Qué ganassss!! P.D.: Gill (o como te llames) tengo un par de mensajes para tí. Uno: si no te gusta lo que escribe Pullman, no sé qué haces aquí, no entres y punto. Dos: poner tacos en los comentarios es de mala educación. Si te hace ilusión criticar, pues vale, pero sin groserías. |
| golden_monkey :: 13 Apr 2008 05:44 pm | | Esperad un momento, me ha parecido entender que Lee gano su globo aerostatico en una partida de poker... No quiero decir que el Sr. Pullman no sea original, pero... ¿Esto no recuerda un poco a cierto personaje de Harrison Ford -y no me refiero a Indiana Jones-? |
| darkmark :: 13 May 2008 06:32 am | pues yo diria ke mas bien es como una copia de titanic no? ^^ weno me refiero a lo de la apuesta ^^, la verdad es ke a mi me encanto LA MATERIA OSCURA, espero leerme el de el oxford de lyra pues no he tenido la oportunidad de leerlo ^^ pero me gustaria tambien ke pullman deje ya todo este lio de escribir precuelas y secuelas de la materia oscura ^^ kiero leerme otro libro de el, pero uno diferente, ojala en un futuro kree otra historia igual de wena ke LMO o mejor weeno se cuidan ^^, la verdad lee me gusto como personaje pero no tanto como para leerme un libro de el, no se pero me parece aburrido por cierto, de la trilogia de LMO el mejor libro de todos es LA DAGA, ojala le hagan continuacion porke sino ya nos fregamos todos  |
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