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Alasdair

Registrado: 05 Mar 2007 Mensajes: 443 Ubicación: En el pais de los duendecillos
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Publicado: Jue Ago 23, 2007 6:38 pm Título del mensaje: EL MAR DE ENERGIA |
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Título curradísimo ¿verdad? Bueno nunca se me dio bien ponerle título a los relatos, jeje.
El relato que os presento a continuación forma parte de un duelo literario que hice en otro foro. Este constaba de 3 rondas en las cuales teníamos que describir lo que el arbitro del duelo nos indicara. Y estas son los tres post que os voy a poner. La idea central era describir un mar y lo que en el ocurría.
Indicar que cuando leí lo que tenía que hacer, recientemente había leido el relato de Lisatiax sobre el mar colorido. Y puesto que mi duelo se basaba en describir un mar...la idea de Lisatiax me gustaba. Así que de antemano le pido a Lisatiax que no me mate por usar una idea suya. Si bien cuando lo lea verá que no tiene que ver mucho con lo que ella escribió. Pero aún así tenía que escribir esta parrafada XDD _________________ Un día los leprechauns dominaremos el mundo...y ese día está más cerca de lo que os podeis imaginar. |
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Alasdair

Registrado: 05 Mar 2007 Mensajes: 443 Ubicación: En el pais de los duendecillos
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Publicado: Jue Ago 23, 2007 6:39 pm Título del mensaje: |
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1.
(“Biiiiiizz”)
-¿Lo has notado? ¿Lo habéis sentido? No os asustéis, el mar siempre nos recibe así; con una pequeñísima descarga eléctrica-una sonrisa ufana-.Es vuestra primera visita ¿verdad? No, no hace falta que respondáis lo leo en vuestros ojos. Esa mirada es la de alguien que jamás ha contemplado tan bello espectáculo. Vamos, vamos no os cortéis, lanzaros al agua. Pero antes…
Los chicos se miraron entre sí. No cruzaron ni una sola palabra, tan solo una mirada que bastó para saber lo que pensaba el otro. “¿Debían hacerle caso?” Se giraron hacia el hombre a la vez, como un mismo ente. El sonriente monje les tendió un par de bultos. Al cogerlos pudieron ver el símbolo que colgaba del cuello del hombre. Era una flor de adelfa que simbolizaba a Tahim, la dama blanca.
-Son necesarios para bañaros en las aguas purificadoras sino podríais coger frío-les explicó con voz amable. Miraron lo que les había entregado, parecían trajes minúsculos. Ninguno de los dos jóvenes notaron la pequeña pausa que se había producido entre “purificadoras” y el “sino” el tono suave del anciano les tenía adormilados-Id a cambiaros y luego volved aquí. Pronto llegará más gente.
Mientras caminaban hacia el pequeño barracón señalado por el monje echaron un vistazo al mar, que unos metros más abajo lamía con parsimonia la negra arena. Tan sólo unos minutos antes una de aquellas lenguas iridiscentes los había rozado produciéndoles una corriente desde la punta de los dedos hasta por debajo de la nuca. Según el monje que los había recibido era algo normal. Miles de personas venían aquí cada año, no podía ser malo.
Un sol madrugador y renqueante bañaba sus primeros rayos en aquella plácida balsa de agua. Era el primer visitante de aquel día, ellos serían los siguientes. La visión de aquel lugar era sobrecogedora: a sus espaldas uno de los gigantescos Santuarios de “Los guardianes de Tahim” y frente a ellos casi rodeándolos, engulléndolos en aquella recóndita bahía y empequeñeciendo cualquier obra humana: el mar de la tranquilidad. Su superficie era lisa, la ligera brisa que solía corretear por sobre el agua apenas levantaba olas, haciendo de aquel lugar una zona de recogimiento y meditación. Acantilados de más de un kilómetro de altura se elevaban como guardias armados con estiletes pedregosos de varios metros y afilados como la más espléndida de las katanas y rodeaban la extensa zona cerrándola por completo. El mar tenía una extensión máxima de 30 kilómetros de punta a punta. Y los únicos puntos de acceso eran a través de los Santuarios, cinco moles de caliza verde, situadas a lo largo del perímetro del gran lago-mar.
Pero con más lo que hacía de aquel lugar un sitio mágico eran sus aguas teñidas por una variedad infinita de colores. Desde el más opaco de los grises hasta el más llamativo de los amarillos. Toda la gama del espectro se divisaba en su superficie. Su simple contemplación hacía que emanasen multitud de sentimientos en un mismo momento en un mismo instante dentro de cada uno. En aquel sitio se respiraba el aroma de la paz y de la armonía entremezclados con la humedad propia del lugar. No era de extrañar que recibiese nombres como el mar de energía o de la tranquilidad. Lo que desconocían los chicos y todos los visitantes era el nombre dado al lugar por los monjes: Das Evora. La prisión. _________________ Un día los leprechauns dominaremos el mundo...y ese día está más cerca de lo que os podeis imaginar. |
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Lisatiax

Registrado: 15 May 2007 Mensajes: 237 Ubicación: Buscando mi lugar en un mundo frio y muerto, donde la libertad es un lujo, y la vida un privilegio..
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Publicado: Jue Ago 23, 2007 6:46 pm Título del mensaje: |
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Eeeeeeeeeeee q bueno Alasdair. Y no t preocupes, me conformo cn torturart jejjejeje!!!!!!!
En serio, esta muy bien. Muy buena narrativa descriptiva (creo q se dice asi XD) y, desde luego, acabas creando en pocos parrafos un misterio increible.
Jajja, no tardes en poner más, XD!!!!!!!!
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Stelmaria

Registrado: 03 Abr 2007 Mensajes: 549 Ubicación: España
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Publicado: Jue Ago 23, 2007 6:48 pm Título del mensaje: |
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¡¡MOOOOOOOSSSQUISSSS !!
Qué...hmmmm... estooo... GUUUUUUUUAAAAYYY. Me ha gustado lo de "la prisión".
Muuuuuuy interesante. _________________ "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres"
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Alasdair

Registrado: 05 Mar 2007 Mensajes: 443 Ubicación: En el pais de los duendecillos
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Publicado: Vie Ago 24, 2007 12:08 pm Título del mensaje: |
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2.
Tras cambiarse los chicos se dirigieron a la orilla. Iban enfundados en los trajes que les habían dado, eran de una tela similar a la goma y se sentían apretujados entre sus costuras. En el pecho se inflaba y desinflaba el Tahim al ritmo de sus respiraciones acompasadas. El mayor de ellos, de 12 años, empujó al más pequeño que no alcanzaba ni los 8 para que fuese más rápido. Un nutrido número de visitantes empezaba a aglomerarse a la entrada y tenían poco tiempo para disfrutar de aquel rincón de paz solos.
Frente a la llameante orilla de aquel mar impregnado de centenares de colores les esperaba el monje, sonriente y con los ojos brillando de felicidad.
-Daros prisa jovencitos…o acabaréis bañándoos con un grupo de vejestorios-el chiste solo pareció hacerle gracia a el pues se llevó una mano al pecho mientras reía, una risa juvenil. Quién lo diría pues aquel hombre debía haber dejado los 60 atrás hacía ya mucho tiempo. Los niños se miraron entre sí, no comprendían demasiado el ataque súbito de risa.
-Vamos, hagámosle caso al Arashim-se volvió hacia él e hizo una leve, pero educada, reverencia-Gracias.
Ambos echaron a correr dejando detrás de ellos al anciano. La arena se levantaba a su paso en nubes de polvo negras como el hollín, tan negras que el Arashim les gritó un último consejo:
-Nadad cerca de la orilla y cuidado con acercaros a las paredes verticales, aunque el mar esté tranquilo si os pilla una corriente acabaréis chocando contra las rocas.-tras eso se dio la vuelta para ayudar a sus compañeros a organizar a las gentes que llegaban en tropel. No había peligro de dejarlos sólos, nunca había pasado nada.
Al introducir el pie en el agua en aquella pequeña cresta de ola brillaba verde esmeralda con motitas de espuma violácea sintieron de nuevo aquella descarga eléctrica (“Biiiiz”) pero esta vez no retiraron el pie, se maravillaron al observar como la onda que se formaba junto a sus tobillos cambiaba de tonalidad, pasaba del verde a un azul intenso, en caso del mayor, y a rosa pálido para el más joven. Empezaron a sentirse totalmente relajados, libres, casi ausentes de la realidad. El agua estaba templada aunque más caliente que fría, aquello bien podría ser una olla gigante. Intercambiaron esa idea y otras de semejante calibre mientras seguían sumergiéndose en las aguas.
Por allí donde pasaban el tono del agua cambiaba por su roce que siempre era el mismo junto a cada chico. Empezaron a juguetear lanzándose aquel húmedo arco iris el uno al otro. Gotas de facetas multicolores se unían y deshacían para acabar chocando con el cuerpo empapado de uno de los chicos, otras simplemente volvía a formar parte del mar. Cuando una de esas gotas era atravesada por uno de los rayos del sol se desprendía su fulgor por su alrededor, causando la auténtica impresión de estar nadando rodeado por el arco iris. La hermosa belleza de sus risas juveniles junto a aquel juego de luces hicieron creer a las primeras gentes que se acercaban que se hallaban ante dos querubines. Se detuvieron y callados contemplaron aquella musicalidad casi con adoración. Algunos menos sensitivos se metieron en el mar de energía para quedarse casi dormidos bajo su contacto. Todos sin excepción llevaban aquellos trajes ajustados que les daba aspecto de maniquíes.
Extenuados por el ejercicio los niños se dejaron caer sobre el agua, quedando semiinconscientes pero flotando sin problemas gracias a la gran densidad de aquellas gotas coloristas. Con los ojos cerrados no se dieron cuenta de una pequeña ola que pasó sobre ellos semisumergiéndolos. Abrieron los ojos de inmediato y se pusieron a patalear buscando la superficie, allí abajo todo era oscuridad. Oscuridad densa y material, sus bocas abiertas no tragaron agua, bebieron negrura que abotargó sus pulmones vaciándolos de cualquier resquicio de aire al que agarrarse. No se veían el uno al otro a pesar de que notaban su cercanía, como un hálito de vida en aquella podredumbre. Un leve resplandor se elevó sobre la oprimente oscuridad, el mayor lo pudo ver, primero como si de un fluorescente se tratase, parpadeando tímidamente, para finalmente alzarse en todo su potencial. Entre la neblina de su visión distinguió la flor que iluminaba sus caminos. Hermosa y bella.
Con un gran estruendo de agua rompiendo y toses expulsando agua salieron a la superficie y se abrazaron buscando consuelo. El miedo los atenazaba. Oyeron agua moviéndose a su alrededor, los bañistas se acercaban a ellos nadando cuan rápido podían para salvarles pero algo hizo que se detuviesen y empezaran a señalarlos. Ninguno de ellos entendía nada ¿qué estaba pasando? Demasiado nerviosos para darse cuenta de que el agua que los rodeaba era negra como el alquitrán y se pegaba a ellos como si en realidad fuese eso. Ciertamente era a ellos porque estaban juntos pero lo cierto es que subía por la cintura del mayor oscureciendo la tela del bañador y el Tahim que ya no era blanco…sino negro ¿qué estaba ocurriendo?
Un sonido de succión y detrás un fuerte golpe de viento que lanzó al menor de los chicos a varios metros de distancia. El mayor no entendía nada, a su alrededor se estaba formando un remolino cuyo centro mismo era él. Las aguas se movían a su alrededor aullando y silbando totalmente entregadas a una danza macabra. El color de las aguas seguía manteniéndose invariable excepto en las cercanías del chico donde había adoptado aquel tono alquitranado. Aunque quería no podía moverse, miraba para todos lados totalmente asustado, llorando a moco tendido, llamando a su madre. El agua bajo sus pies desapareció por la fuerza del remolino dejando al descubierto, varios metros por debajo, un erial muerto y deprimente. Flotaba dentro de aquel maremagnum. El remolino se alzaba como una torre a su alrededor, encerrándolo y separándolo del resto del mundo. Ahora seguro que caería sobre él y dejaría de existir para siempre, pensó amargamente. Y así lo creyó cuando el agua se lanzó sobre él.
Los bañistas vieron horrorizados como una pared de agua oscura se alzaba sobre aquel pobre niño devorándolo. Formando una especie de burbuja de agua. Unos pocos con el suficiente valor para moverse corrieron a avisar a los monjes. Y por lo tanto se perdieron lo que vino a continuación. El remolino se había extendido hasta ocupar más de 20 metros y giraba a gran velocidad sobre su centro, la burbuja negra. El sonido era abrumador, parecía el bramido de alguna criatura del averno. Pronto el agua se vio atraída por la oscuridad de aquella bola y con un estruendoso rugido se dirigió a ella abandonando su posición en aquel santo lugar.
La oscuridad fue absorbiendo el mar de la tranquilidad adoptando sus coloridos tonos hasta que no quedó más agua que tomar. El espectáculo era horrendo, decenas de bañistas se retorcían de dolor entre piedras negras y carcomidas, todo el fondo del mar era una basta explanada carente de vida, nada había podido arraigar en aquel suelo infecto, tan sólo las piedras parecían sobrevivir en aquel lugar y ni siquiera, pues la mayoría estaban retorcidas y con extremos puntiagudos, como si el roce con el agua no hubiese tenido efecto en ellas. Las zonas de los acantilados que habían estado sumergidas presentaban un aspecto similar y a la vez distinto; allí la piedra había tomado un color tumefacto y parecían derretidas y deformadas.
El niño pequeño yacía en aquel suelo con la cabeza abierta observando el cielo, mirando el lugar donde tan sólo hacía un instante estaba su hermano, ahora su hueco lo ocupaba una inmensa lágrima de agua faceteada como el arco iris.
El niño se desmayó acunado por la oscuridad. Y como si esa hubiese sido la señal un grito ensordeció al mundo. _________________ Un día los leprechauns dominaremos el mundo...y ese día está más cerca de lo que os podeis imaginar. |
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Lisatiax

Registrado: 15 May 2007 Mensajes: 237 Ubicación: Buscando mi lugar en un mundo frio y muerto, donde la libertad es un lujo, y la vida un privilegio..
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Publicado: Vie Ago 24, 2007 12:20 pm Título del mensaje: |
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Mu buenoooo XD!!!!!!!!!!!!! E tio, como nos dejas asi menuda forma d crear expectacion y misterio
A ver cuando cuelgas el siguiente trozo.......................  _________________
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Alasdair

Registrado: 05 Mar 2007 Mensajes: 443 Ubicación: En el pais de los duendecillos
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Publicado: Mar Ago 28, 2007 6:32 pm Título del mensaje: |
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Ya ves
Bueno aquí va el final.
3.
El “Magister” no necesitó la ayuda de ninguno de sus sentidos para darse cuenta de lo que ocurría. Pesaroso miró sus manos viejas y ajadas antaño límpidas y hábiles mientras pensaba que por qué ahora, cuando no podía caminar sin usar de apoyo a alguno de sus múltiples ayudantes. Ay si esto hubiese ocurrido 20 años atrás. Otro gallo cantaría. Al menos podría hacerlo el por su propio pie.
Había que actuar rápido, antes de que recuperase todas las fuerzas. Levantó lentamente la cabeza, con la mirada ansiosa buscó la imagen de alguno de los guardianes. Tan sólo uno de los ojos le servía aún; el izquierdo se movía tras la blanquecina telaraña de una catarata, movimiento inútil y sin sentido.
Arel se encontraba en los exteriores de los aposentos del “Magíster” de camino a la capilla cuando oyó la anciana voz del Santo Señor. Entró con reservas pues aunque su nombre no había sido pronunciado la urgencia de las palabras sí lo había echo.
-¿Puedo ayudarle Maestro?
El arrugado rostro del anciano se inclinó rápidamente, tanto que Arel sintió un estremecimiento, hacia la voz que le había respondido.
-Corre muchacho. Ayúdame a levantarme.
El chico no dudó ni un instante ante la petición. Por respeto no preguntó a que se debía aquello. Y el Magíster sabía que el chico no lo haría.
-Hay que dar la alarma. Lo que tantos siglos llevamos protegiendo finalmente se ha liberado.
Arel tardó tan sólo unas centésimas en comprender lo que el Santo Señor decía, un estremecimiento aún mayor hizo temblar toda su carne mortal.
-¿Estáis seguro? ¿Cómo podéis?
-¿Me estás llamando mentiroso?-le cortó.
-No, maestro. Yo solo…-se humilló Arel.
-Escucha y calla, no digas nada, como bien te ha sido enseñado. “Caos” se ha alzado. Hay que dar la alarma, que todas las puertas lo oigan hay que abrir el portal. Es la única forma.
A pesar de los achaques fruto de la edad, rondaba los 80 años y la vida le había castigado duramente, su voz sonó dura y segura. Consciente de lo que pedía y de lo que aquello provocaría su anciano corazón se lamentó pero ahora no podía dudar y ahí estaba la firmeza y la razón por la que ostentaba ese cargo. No había ninguna otra alternativa y todos los monjes lo sabían. Como para hacer firme esa creencia un rugido abismal hizo temblar la estructura del monasterio. La propia estructura del mundo pareció venirse abajo.
El viento se había detenido, el sonido de la fauna autóctona se había ahogado hasta desaparecer, el sol ya mostraba toda su panza, grande y oronda, sobre el horizonte salpicando el erial de sombras y formas espeluznantes. El calor empezaba a asomar y a caer a plomo sobre el mundo, aviso de lo que vendría después; si es que había un después. Ni un alma respiraba en aquel punto céntrico de todo el planeta; ningún alma viviente había pasado por alto aquel grito; los dormidos se despertaron cubiertos de sudor, los despiertos sufrieron un escalofrío. Todos por igual sintieron que se les encogía el corazón. Un sentimiento acompañó a todos pese a que muchos no lograron entenderlo. “Algo se ha levantado” “Algo viene a por nosotros”
Ese “Algo” seguía suspendido en el aire, observándolo todo, oyéndolo todo, hasta como se deslizaba la gotita de sudor desde el poro hasta derramarse por el precipicio del mentón, sintiendo todos los corazones, ansiándolos a cada uno por igual. Los apagaría a todos, sí señor. Y aquellos mortales lo sabían, sentía su miedo y su pavor. Cuan delicioso era, salado sí y algo amargo pero deleitaba como manjar de dioses. Aún tendría que esperar. Deseaba destruir todo, la venganza lo llamaba; pero tenía que esperar. El shock por la posesión solía ser un trago muy duro para cualquier cuerpo, mas para el de un niño, y tenía que dejar que se tranquilizase. El cuerpo del chico había absorbido todo el mar de la tranquilidad y de los millares de colores que lo pintaban sólo quedaba en la cuenca de los ojos. Allí los colores palpitaban y bailaban como si tuvieran vida propia, como si cada uno de los pigmentos fuese en sí mismo un ojo que lo veía todo. Quizás, porque no, era así.
Vio como allí abajo varios eran los mortales cuya llama se había extinguido ante su sola presencia y eso le embargó de complacencia. Los demás lamentarían no haber perecido de aquella manera. Oh por supuesto que lo lamentarían, se acordarían de aquel día en que lo encerraron desterrándolo del mundo. Los primeros que pagarían, los guardianes. Allí en frente vio una de sus fortalezas, una de las puertas, así era como las llamaban ellos. Y lo supo porque así debe ser. El es un dios, nada puede escapar a su comprensión. También sabe que están organizándose, saben que estoy aquí, piensa.
Se exaspera ante su situación e intenta acelerar el proceso de asimilación cuando llega el tañido vivo y vibrante de una campana. Están dando la alarma. Avisando a los demás. “No os servirá de nada, tenedlo claro. Ya nada podéis hacer.”
A la vez que el aviso iba pasando de monasterio en monasterio el dios hecho carne iba sintiendo que la asimilación estaba finalizando. Pronto podría actuar sin miedo de destruir a su recipiente. Las colores danzantes de sus ojos chispearon de emoción.
El niño se despertó, le dolía mucho la cabeza y veía un montón de luces delante de sus ojos. No recordaba donde se encontraba, se veía a él y a su hermano despidiéndose una mañana de su madre. Iban camino del monasterio a cuyos pies nace el mar de la tranquilidad para por primera vez bañarse en sus aguas y limpiarse de impurezas, tanto físicas como psíquicas. El trayecto no había sido largo ni tampoco era peligroso razón por la cual ningún familiar cercano había ido con ellos. Habían ido con unos vecinos y su familia llegaría a los pocos días.
Se echó una mano a la nuca y se mareó al tocar un agujero en su superficie, pudo sentir el tacto de la sangre húmeda rezumando sobre la reseca. Le dolía, pero era algo lejano y a millones de kilómetros, no le afectaba a él en absoluto. Pese a ello el mundo seguía dando vueltas a su alrededor. Y el quería estar con su madre. ¿Dónde está ella ahora? Grita su nombre en vano sin embargo la potencia de su voz no es capaz de recorrer la distancia que los separa, al menos físicamente porque madres e hijos tienen un vínculo interior algo que los une de por vida por muchos miles de kilómetros que les separen. Es ese hilo invisible el que vibra y transmite el lamento de un niño, la madre nota esa pulsión y derrama por el suelo el contenido del balde que portaba sobre la cabeza, se agarra el pecho y llorando cae de rodillas al suelo sin saber exactamente porque.
Entre lágrimas de dolor y pena el niño ve a su hermanito que, cual un ángel, flota en el cielo sobre su cabeza. Solo que no es un ángel, no tiene alas todo el mundo sabe que los ángeles tienen alas ¿entonces? Algo le susurra que no es bueno aún así lo llama. Llora su nombre tirado en la madre tierra que le consume. Está muy cansado solo desea dormir. Sin esperar respuesta el niño cierra los ojos sus labios aún tienen el sabor de su hermano, aún paladean el amor de madre. Repite como una letanía sus nombres pero la voz se va apagando poco a poco hasta…desaparecer.
Al mismo tiempo que el hálito del chico se apaga el cielo matinal es recorrido por varias luces de intensidad cegadora, cortejo fúnebre que le acompaña en el tránsito que acaba de comenzar. Aquellos rayos se ven provenir desde las bases de los monasterios a través de una claraboya. Las cinco puertas se han abierto y su luz confluye en un punto justo en el centro del “Das Evora” donde yacía Caos, donde ahora se alza y contempla con ojos rabiosos lo que está sucediendo. No esta muy seguro de lo que está ocurriendo pero lo intuye y lo celebra. Al fin el cuerpo está listo todo será como debio haber sido hace mucho tiempo atrás y ella estará allí para verlo. Sonriendo espera a que la llamada se complete.
-“…Hija de la luz, madre nuestra, de todos, escucha nuestra llamada; tú que nos acuestas en tu regazo, velas por los sueños de tus hijos, cantas para que brote la simiente, lloras para alimentar la tierra, sonries para iluminar nuestro día, y nos tapas con tu mantón de estrellas cada noche, ven a nosotros. Ven oh dama blanca, escucha nuestra llamada. Humildes te rogamos.”
El “Magister” besó el blasón con la adelfa blanca bordada y contempló con adorada reverencia el rayo de luz que se intensificaba con cada nueva palabra, a su alrededor los guardianes continuaba con el rezo, con la llamada y sabía que lo mismo estaría ocurriendo en los otros cuatro monasterios. Estaba casi hecho, ella volvería a derrotarlo como antaño ya sucedió, como relatan los libros de historia. La puerta de la que brotaba el rayo de luz era en realidad un pequeño manantial de un plata prístino que manaba bajo el monasterio. Todos los monjes se agolpaban en su contorno, cabeza gacha, rodillas al suelo, mano derecha en el gesto suplicante frente a la cara y la otra mano cruzada en el pecho. Sus voces se convirtieron en una sola que le cantaba al tiempo. Todo aquel recinto, el pequeño templo dedicado a la Dama Blanca emanaba paz y tranquilidad pero en aquel momento esa sensación se había multiplicado hasta casi rozar lo celestial. Aquel sentimiento cruzó la piedra y los muros, atravesó el aire tranquilizando a todo el que oyese su canción. Se asentó en las cercanías de los monasterios calmando a todas las gentes. “Todo va bien” decía la voz “ahora descansad”. Como sumidos en un trance todas las personas se acostaron allí donde estuvieran y cerrando los ojos se sumieron en un profundo sueño.
Como un estallido se abrieron las aguas y como un torbellino ascendieron al cielo desde los cinco puntos. Ella había venido a ellos. Había escuchado los rezos de sus hijos. El anciano señor lloró de felicidad
Allí donde confluían las cinco líneas de luz se produjo un estallido de luz cristalina pero los únicos ojos que contemplaban aquella escena no parpadearon ni un instante.
Según se iba disipando la luz se dejaban ver sus formas femeninas, una cabellera plata que se mecía al viento en todas direcciones. Tenía los ojos cerrados y parecía estar sumida en una especie de trance. Aquella figura emanaba poder, mucho poder y a la vez una tranquilidad que te dejaba totalmente laxo y feliz. Tenía los brazos caídos y las palmas se mostraban al mundo al que acariciaba con ellas. Un velo translucido cubría todo su cuerpo y acompañaba a la melena en su baile. Al fin allí estaba ella. La dama blanca. Alissania.
-Hola querida.-gruñó el dios del Caos. E hizo un levísimo gesto con los dedos. Una bocanada de viento, como si todo el aire de la creación se pusiese en movimiento se alzó y se levantó desde todas direcciones contra la diosa, golpeándola con una brutalidad titánica. No hizo el menor gesto para evitarlo y si llegó a afectarle no lo hizo visible.
Giró la cabeza hacia donde estaba Caos y fue como ver un amanecer sobre los campos de trigo, los mechones de pelo se acercaban y alejaban como rayos de sol que fuesen y volviesen por caprichos de alguna nube juguetona. Su hermosura era tal que hacía palidecer todo lo que la rodeaba, facciones suaves y delicadas como las laderas de una colina se centraron en el dios del Caos. Sus párpados se separaron poco a poco, por primera vez, y fue como si el mundo estuviese naciendo de nuevo, como si un nuevo mundo fuese creado. Ni siquiera los ojos arcoiris de Caos se resistieron y supo que estaba derrotado.
-¿Por qué haces esto, amado mío?-su voz era dulce y melodiosa, una mezcla entre el trino de los pajarillos y el descenso de un manantial por una montaña helada. Una voz que te abrazaba y te acunaba. Los guardianes de la Dama Blanca escucharon ese sonido y se dejaron llevar por su paz. Por el contrario la voz de Caos sonó dura, brusca como si chocasen dos planetas en crecimiento.
-Me desterrasteis,-le gritó a la tierra,-me destrozasteis y pagaréis por ello.-de nuevo movió las manos, se sabía perdido pero no se iba a rendir.
La tierra se desgajó, dejando abiertas simas kilométricas, las rocas se alzaron como una cárcel encerraron a la Dama y con un golpe cataclísmico sepultaron a la diosa.
-Y tú la primera. Me traicionaste.
-No amor, tú traicionaste el mundo.-las piedras se desmigajaron y cayeron como polvo al erial. Ella estaba intacta- Tú quisiste destruirlo y yo no podía permitírtelo.
-¿Y por eso me destrozaste?-increpó y fue como si el mundo se hundiese en el abismo- Mira que he tenido que hacer para volver a ser material.
-No es lo que yo quería, y nunca pretendí destruirte de tal manera pero fue lo único que se pudo hacer-le hablaba como si fuese un niño pequeño con una rabieta pero había amor en sus palabras, mucho.-Conservamos tu esencia para que pudieses ser parte de este mundo, durante miles de años te has alimentado de los sentimientos de la gente que venía aquí, les arrebatabas sus malos pensamientos y sensaciones. Los dejabas limpios, puros. Has hecho un gran bien a este mundo. No lo destruyas.-alzó las manos y se deslizó hasta él. Suavemente empujada por la brisa.
-¿Por qué amas tanto este sitio? Dime ¡¡¿Por qué?!! Me encarcelaste solo por salvarlo.
-¿Me lo preguntas?-al fin llegó a Caos y cogió el rostro del niño entre sus níveas manos.-¿Por qué lo construimos juntos o ya no te acuerdas? Fue el fruto de nuestro amor.
La ira de Caos se iba aplacando, el contacto de Alissania era un bálsamo que acariciaba su furia y la reducía como una inflamación. Cuando los labios de ella tocaron los suyos ya no recordaba porque se había enfadado y vislumbró la época de la creación, cuando concibieron el mundo. Ella y el, en el espacio infinito aunando sus conocimientos. Su naturaleza era caótica no maligna y Alissania era el orden del mundo. Se complementaban. Por siempre juntos habría ecuanimidad, la balanza se equilibraría.
-Únete a mí-susurró la diosa-seamos uno.
-Sí.
Se fundieron en un abrazo, la Dama Blanca apoyó la cabeza sobre el hombre del dios del Caos y entonó una canción. La más hermosa jamás oída. Por toda la tierra las plantas se revitalizaron, crecieron y se volvieron frondosas y hermosas, los animales rejuvenecieron, hasta las piedras parecieron sentir el canto y se estremecieron. Por todos lados la voz de la diosa dulcificó lo ocurrido. Le regaló al mundo una nueva oportunidad.
Cuando la canción acabó no había rastro de los dos dioses. El hueco dejado por el mar de la tranquilidad volvía a estar rebosante de vida. Al lado del mar dos hermanos descansan para siempre. _________________ Un día los leprechauns dominaremos el mundo...y ese día está más cerca de lo que os podeis imaginar. |
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| Autor |
Mensaje |
Keahl
Registrado: 13 Abr 2007 Mensajes: 187
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Publicado: Mar Ago 28, 2007 7:28 pm Título del mensaje: |
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| Me gusta, me recuerda a lo de Lilith y Adan, alguna vez has leido esa historia¿? Porque es muy parecido a eso, y he de decir que en eso yo tambien me he inspirado |
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| Autor |
Mensaje |
Lisatiax

Registrado: 15 May 2007 Mensajes: 237 Ubicación: Buscando mi lugar en un mundo frio y muerto, donde la libertad es un lujo, y la vida un privilegio..
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Publicado: Mie Ago 29, 2007 4:25 pm Título del mensaje: |
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Hijo, Alas, de pu******** Esta muy bien, sobre todo el final del final, desde " Al mismo tiempo que el halito del chico se apaga... " de ahi en adelnta muy, pero q muy bien.
Lo anterior se podria retocar algo, esta como... si lo hibeses descrito muy rapido, sin muxa coerencia, o si le huibese prestado menso atención.
 _________________
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| Autor |
Mensaje |
fauri13

Registrado: 02 Dic 2006 Mensajes: 401 Ubicación: Barcelona
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Publicado: Jue Sep 13, 2007 4:15 pm Título del mensaje: |
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Me ha gustado mucho.
Escribes bien, y describes de pu****** madre pero ay algun que otro error normal , lo que hay que cambiar es que primero los párrafos se diferencian claramente, pero en el último párrafo acabas poniendolo todo junto. _________________
Entra en el foro sobre el ejercito negro!!!!!!
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