Foro
la materia oscura F.A.Q.F.A.Q.  la materia oscura BuscarBuscar  la materia oscura RegístreseRegístrese  la materia oscura PerfilPerfil  la materia oscura UsuariosUsuarios  la materia oscura GruposGrupos  la materia oscura Conéctese para revisar sus mensajesConéctese para revisar sus mensajes  la materia oscura ConectarseConectarse  la materia oscura

la materia oscura la materia oscura
La Tormenta del Sur (Basado en la saga de Temerario)

 
Responder al Tema    Índice de Foro de La Materia Oscura -> FF y Relatos
Ver tema anterior :: Ver siguiente tema  

Autor Mensaje
Lisatiax



Registrado: 15 May 2007
Mensajes: 237
Ubicación: Buscando mi lugar en un mundo frio y muerto, donde la libertad es un lujo, y la vida un privilegio..

MensajePublicado: Sab Dic 15, 2007 1:37 pm    Título del mensaje: La Tormenta del Sur (Basado en la saga de Temerario) Responder citando

Breve introducción sobre los dos primeros libros:

En el dragón de su magestad, en plena guerra contra Napoleon, el capitan de la marina británica, Wiliam Laurence, encuentra un valioso huevo de dragón en una fragata francesa. De él nacerá Temerario, una cría de Imperial. Ambos deben abandonar la marina e integrarse al Cuerpo Aéro donde, junto con Máximus el Cobre Regio, su capitán Berckley, Lily la Largaria y su capitana Hartcourt, harán frente al ingenio y la fortuna del Emperador...

En le trono de jade, los chinos envían una embajada para recuperar al dragón, intentando separarlo de Laurence. Ambos se niegan y, como alternativa, solo les queda viajar a través del mar hacia China, donde deben hacer frente a todo tipo de intentos para desunirlos...

Una vez solucionados sus problemas, la aventura continua...

Prologo:

" Cuentan las leyendas antiguas que, hace mucho, mucho tiempo, antes de la desaparición de los dinosaurios, antes de que el ser humano pisase por primera vez tierra firme o que los dragones surcasen los cielos, existía una apacible especie submarina. Similares a los peces, dedicaban la vida al descanso y la paz. Pero no todos estaban contentos con aquella situación pues, entre los más espabilados, había radicales, seres que deseaban ver que había más allá de la frontera del agua, lejos del oceano y todo cuanto conocían...

Así, dos hermanos burlarón normas y leyes para internarse en un desconocido mundo lleno de sorpresas y cosas por descubrir, secretos nuevos y vidas diferentes... Sin embargo, ellos no podían abandonar la seguridad del agua, por lo que se limitaban a contemplar desde la distancia aquello con lo que soñaban. Pronto, uno de ellos deseo poder caminar, poder sentir bajo él el suelo firme y la hierba acariciandole, los arboles susurrando sobre él y los otros animales corriendo a su lado. Su hermano, más impulsivo, anelaba situarse por encima de todo, sentir el aire sobre sus escamas y mirar hacia abajo, muy abajo, para ver sin dificultad lo que su hermano quería...

Por aquel entonces, todo revosaba vida, desde los árboles y piedras, hasta las difusas estrellas allá, en el firmamento. Fue una de estas estrellas quien, tocada por los deseos y la necesidad de los animales, decidió bajar el mundo y concederselos.

Así, el primer hermano dejó atras ecamas y aletas, sustituidas por un fino pelaje y unas extrañas manos de ágiles dedos. El segundo conservó parte de su apariencia, mudando las aletas en fuertes garras provistas de duras uñas, y, para facilitar su ascenso a los cielos, un par de coriaceas alas adornaron su esplada.

De ese modo, los dos hermanos se separaron para seguir caminos diferentes, tan iguales y tan distintos...

Años despues, del hermano aereo, surgirían los dragones, sus enormes y magnificos antepasados. El otro, daría paso, más tarde, a los curiosos y diestros humanos...

Un mismo ser convertido en dos desiguales especies... conectadas por la sangre del pasado..."

El niño cerró el libro de cuentos y miró com cariño la pequeña criatura que reposaba a su lado, con la diminuta cabeza apoyada sobre su regazo. La dragona se había quedado profundamente dormida y sus costados se movían arriba y abajo al compás de su respiración profunda. Con amor, dejó a un lado el pesado libro y acarició suavemente las cristalinas escamas del animal.

Pese a llevar tan solo una semana juntos, la primera semana de vida de la dragona, ambos sabían que un fuerte e indestructible vinculo los uniría para siempre y nada, absolutamente nada, ni nadie, podría romperlo...
_________________

Clicka para que me abra!
Coge tu huevo!
Volver arriba
Ver perfil del usuario Enviar mensaje privado Visitar sitio web del autor MSN Messenger

Autor Mensaje
Lisatiax



Registrado: 15 May 2007
Mensajes: 237
Ubicación: Buscando mi lugar en un mundo frio y muerto, donde la libertad es un lujo, y la vida un privilegio..

MensajePublicado: Sab Dic 15, 2007 6:55 pm    Título del mensaje: Responder citando

Capitulo 1: Retraso de la vuelta a casa

Macao se presentaba sumamente caluroso y seco para los marineros de la Allegiance quienes, en busca de un pequeño soplo de aire fresco, se amontonaban en el pasamanos del mastodontico barco de transporte. No obstante, la leve brisa que soplaba desde el oeste tan solo revolvía los olores del pescado recíen cazado, los efluvios de dragón, asi como la basura humana, provocando arcadas a más de uno.

Laurence contemplaba absorto el horizonte, viendo las olas chocar suavemenete contra los costados de la nave. Mil y un pensamientos daban vuelatas en su cabeza sin cesar, provocandole mareos tan solo con plantearselos. Temía y ansiava al mismo tiempo la vuelta a casa, a su añorada Gran Bretaña. Echaba de menos la compañía del parco Berckely, incapaz de pronunciar más de diez palabras juntas, o de la jovencísima Hartcourt, del mismo modo que añoraba a los demás capitanes.

Allí, perdido en china, tan solo encontraba consuelo en su tripulación, Riley, el capitan del Allegiance, y algunos pocos marineros.

En esos momentos, su primer teniente, Gramby, un hombre joven, de piel clara y con tendencia a pelarse tras volar todo un día, se quejaba a su lado de los malditos vientos, inmoviles tras una semana de preparativos, que impedían a la gran nave abandonar puerto y hacerse a la mar.

- ¡Maldita sea!- exclamó.- Laurence, ¿cuando cree que podremos salir de este nido de ratas? Ya se que con su adopción las cosas se han calamdo pero aun desconfío cuando un chino se acerca demasiado al barco, y aqui hay muchos.- añadió, señalando la lejana orilla donde, congregandose como hormigas en torno a una presa, cientos de mandarines miraban hacia el navío. Algunos incluso se atrevían a avanzar unos metros mar adentro, pero, por suerte, pronto regresaban a tierra firme.

Laurence dirigió la mirada hacia allí brevemente. Con el paso de los días, se había acostumbrado a ver tal cantidad de gente a su alrededor, tanto por su apresurada adopción por el emperador chino, como por la presencia de Temerario.

El dragón en cuestión dormitaba en cubierta, sobre la extensa plataforma de dragones, estirado en toda su longitud. A su alrededor, como pulgas, la tripulacion se apoyaba contra él, buscando refugio del calor en su colosal sombra. Pese a ello, de vez en cuando despertaban sobresaltados, axfixiados por la calurosa atsmosfera pues, al ardor del día, se le sumaba el torrido aire que hemanaban las cocinas, situadas justo debajo de la plataforma. Sus fuegos calentaban aún mas las bandas de madera.

Laurence sonrió, contento. Todavía le costaba creer que todo había acabado, que ya nadie intentaría separarlos y que podrían permanecer juntos nuevamente. Su actual situacion no podía ser mejor... exeptuando la nostalgia por el hogar.

- Gramby, no debe preocuparse. Con el favor del emperador nadie se atrevera a acercarse a nosotros sin una orden. No corro más peligro que el de tostarme bajo este abrasador calor.

- Si alguien intenta hacer daño a Laurence, tendrá que enfrentarse a mi- dijo de pronto Temerairo, despertando de su letargo.- Y si tienes calor, quizas deberías bajar.

El hombre abandonó su puesto frente al pasamanos de la plataforma para acariciar las suaves escamas negras del dragón, reconfortandose con su presencia.

- No amigo, estoy bien.- dijo. En realidad, no deseaba abandonar ni un instante la compañía del animal, temeroso de regresar y comprovar que todo había sido un sueño, y que aún querian arrebatarle a su amigo.

- Ha. Entonces me parece bien que te quedes aqui.

Temerario miró alrededor, percatendose de la presencia de publico en la orilla.

- ¿Todavía siguen ahí? ¿Por que no se van?

- Amigo, dejales, no representan ninguna molestia ¿verdad? Además, verte tan de cerca debe suponerles un extraño privilegio, permite que disfruten.

El gran dragon asintió mas que nada porque tenía cosas mas importantes en la cabeza. Sin haber oido la pregunta de Gramby, la formuló de nuevo, pero con un vocabulario más educado.

- No podemos hacer nada por cambiar el tiempo, Temerario, tan solo nos queda esperar. Esteramos preparados en cuanto sople la primera brisa.

- Hum... Supongo que tienes razón, pero hay tantas cosas para hacer en casa... Además, nuestros amigos estan luchando y yo tambien quiero estar alli para ayudar.

Un escalofrío recorró la espalda de Laurence. Temerario, que ya de por si poseia un caracter crítico y una particular vision de cuanto lo rodeaba, había encontrado en el modo de vida chino, en el cual humanos y dragones vivían en armoní unos junto a otros y todo estaba construido sobre la base de esa presencia dragontina, una aliciente para estimular aún más sus radicales ideas. Ahora, el dragón estaba convencido de poder persuadir al Parlamento de que ampliase las calles de Londres o Cover, o de incluir miembors dragontinos entre los representantes del mismo, asi como la remuneracion de todos los dragones que perticipasen en el Cuero Aereo.

Laurence veia claramante las buenas intenciones de aquellas reformas, pero poseia serias dudas sobre su ejecucción. No podía imaginarse al Parlamento ponindo ni un solo chelin para llevarlos a cabo.

Para tranquilizarse a si mismo y distraer los pensamientos del animal, el capitan llamó a uno de sus mensageros y le ordenó traerle uno de sus libros.

A Temerario le encantaba que le leyesen, ya que le resultaba dificil pasar las paginas debido a sus garras. En china había aprendido a escribir y leer usando como soportes unos colosales pupitres y unas tablas de madera o arcilla para grabar en él con las garras. Pero tidavía disfrutaba leyendo junto a Laurence.

Asi, con las aportaciones de Gramby sobre su desden hacia las matemáticas avanzadas, transcurrió parte de la tarde, tranquilamente y en paz... hasta que Riley se reunió con ellos en la plataforma, algo merviosoy bastante alterado.

- Laurence.- llamó aun desde la deistancia.

- ¿Ocurre algo Tom?- preguntó el interpelado con inquietud.

- Hay un mensagero. Dice traer una carta para ti y para mi de parte del rey...

------------------------------------------------------------------------------------

Laurence miró anonadado el joven, de apenas veinte años, que revulvía apresuradamente en una desgastada bolsa de piel, entre comentarios de su dragón, una diminuta criatura blanca y gris de largas alas que a duras penas podría llevar a una parsona sobre su lomo. Ni Laurence ni Riley entendían una sola palabra del extraño idioma del joven y su animal.

Cuando el chico encontró lo que buscaba y tendío los blancos sobres a ambos capitanes, el dragón levantó la vista para contemplar al capitan aereo con ojo critico. Sus iris azulados destellaban rojos, dondole un cierto aire de maldad. Pero al parecer quedó satisfecho con lo que vio y, asintiendo, apartó la mirada para embellecerse con el paisaje que creaba el mar desde la playa.

Riley despidió educadamente al mensagero, quien, desconcertado, parpadeó indeciso antes de comunicar que debían darle una respuesta inmediata para poder llevarles una negativa o una aceptación a sus compañeros.

Asi, Riley y Laurence se vieron obligados a abrir sus cartas frente al chico quien, acercandose a su dragón, tocó las palidas escamas y le dedicó amables palabras. O eso parecian, ya que el animal ronroneó, feliz.

Ambas cartas eran muy similares, y el sello real en ellas parecía realmente autentico:

"Capitan William Laurence, se necesita urgentemente sus servicos para escoltar a un grupo de kenkar que actuaban bajo contrato a favor de la Corona, hasta su lugar de origen, la Antartida.

La negación por parte de usted a esta petición será considerada como alta traición para con la Corona en un tribunal, y se prodecerá a su detención"

" Capitan Tom Riley, se requieren urgentemente sus servicios para proporcionar transporte a un grupo de kenkar y conducirlos hasta su hogar natal, la Antartida.

La negación por parte de usted a esta petición será considerada como alta traición para con la Corona en un tribunal, y se prodecerá a su detención"
_________________

Clicka para que me abra!
Coge tu huevo!
Volver arriba
Ver perfil del usuario Enviar mensaje privado Visitar sitio web del autor MSN Messenger

Autor Mensaje
Lisatiax



Registrado: 15 May 2007
Mensajes: 237
Ubicación: Buscando mi lugar en un mundo frio y muerto, donde la libertad es un lujo, y la vida un privilegio..

MensajePublicado: Dom Dic 16, 2007 2:55 pm    Título del mensaje: Responder citando

Capitulo 2: Del hielo y la Canción

- De verdad Tom, no tenía ni idea de que existiese gente en la Antartida, mucho menos dragones.

- Dragones tan impresionantes, señor.- añadió Gramby al comentario de Laurence.- Ese de ahí practicamente alcanza el tamaño de un Cobre Regio adulto- dijo señalando un gigantesco dragón de color verde apagado con verticales rayas negras. El animal había escogido el mismisimo centro de la plataforma de dragones para aposentarse durante el viaje, y su tripulación de veinte personas se afanaban en colocar todos los aparejos de la manera más adecuada.

- Si, y aquellos son realmente hermosos, Laurence. Jamás vi bestias semejantes, ni siquiera he oido hablar de una belleza igual.- comentó Riley, asombrado, refiriendose a tres dragones que, escogiendo una de las esquinas externas de la plataforma, se amontonaban unos sobre otros.

Solo una hembra, de menor tamaño y, supónia Laurence, menor edad, se mantenía elegantemente alejada, contemplando el mar desde el borde mismo del barco. Sus escamas eran algo impresonante de ver pues, desde esa distancia, algo apartados, parecían brillar con un sin fin de colores, no sólidos como cabría esperar, sino casi etereos, casi transparentes. En el breve lapso de tiempo en que los dragones se había acercado para ser presentados tanto ellos como sus jinetes, el capitan aereo y sus compañeros había podido apreciar el aspecto cristalino de las escamas, algo completamente inusual en un dragon. De echo, era extraño para cualquier tipo de animal.

Sin lugar a dudas, el trío formaba la parte más llamativa del grupo, pero incluso el último miembro de la formación, una hembra completamente blanca, como la misma nieve que resplandecía bajo el sol, dañando la vista, representaba un duro contraste con cualquier otro dragón que ninguno conociera. La dragona se aposentó, con gesto agresivo, en la otra esquina exterior, mientras que el pequeño mensagero escogía una de las interiores.

Asi, Temerario se veía desplazado al unico lugar libre, la esquina derecha interior. El dragón no tenía nada que objetar al brusco cambio, contento y a la vez curioso ante los recien llegados.

- Lamento enormemente decirlo, Laurence.- continuó Riley.- pero son incluso más impresionantes que Temerario.

El comentario no pretendía ser hiriente, sino que presentaba de manera objetiva lo que todos pensaban. No obstante, el dragón, ofendido, irguió la gorguera en torno a la cabeza y replicó algo envarado.

- Ciertamente son hermosos, pero son más pequeños que yo y no poseen gorgera. Además, ese grande no parece demasiado rápido- dijo haciendo referencia al la extrema lentitud con la que había aterrizado en el barco y abanzado hasta su posición. De echo, había sido el último en llegar, y su vuelo no fue exactamente veloz.- Y aquel es muy agresivo y el otro demasiado callado.- terminó refiriendose al malhumorado dragón, al cual le habían recomendado no acercarse, y al mensagero.

- Amigo, no hace falta sulfurarse. Tom no pretendía ofenderte. Para mi, compañero, no hay dragon mejor que tú.

Temerario se calmó o, por lo menos, agachó la gorguera. Pero no dejó de mirar con el ceño fruncido sus nuevos compañeros de viaje.

- Bueno.- dijo finalmente.- Entonces le perdono.- dio un ligero empujón a su capitan.- ¿Podriamos escribir algo?

- No creo que se adecuado, Temerario. Deberías intentar conversar con ellos. Al menos con los más amistosos.- se apresuró a aclarar, pues temía la conclusión de una conversación mal llevada con el dragón agresivo.

- Hum... No se si sería educado, ¿no debería esperar a que se acerquen ellos?

- No. Somos nosotros los anfitriones, aunque de manera algo brusca. Nos corresponde el honor de iniciar los contactos. Pero, si no quieres, supongo que no pasa nada.- añadió al ver la mirada compugnida del animal.- ¡Roland!- llamó. La joven mensagera, de tan solo doce años, se apresuró a acudir.- Digale al carpintero que suba uno de los pupitres que a echo y traigame una de las tablillas de madera, haga el favor.

Rapidamente, la niña desapareció cubierta abajo. En pocos minutos, cinco hombres cargaron con el gran pupitre, similar al chino, con la parte plana ligeramente inclinada para facilitar la escritura; y lo subieron entre jadeos, resoplidos y bruscas ordenes a la plataforma. Entre Roland y su otro mensagero, Dyer, traían una tabla de madera demasiado pasada para ellos y, cuando iniciaron el ascenso de las escaleras, a punto estuvo de caerse.

Pronto, todo estuvo preparado y Temerario se tumbó frente al aramtoste, con gesto concentrado mientras intentaba encontrar palabras que rimasen entre si y comenzar un poema.

Desde la otra punta del barco, la dragona solitaria miró con curiosidad al gran dragón negro. De repente, se incorporó, para desconcierto de su capitan quien reposaba contra el resplandeciente costado. La dragona se aproximó con extremo cuidado de no pisar ningún aparejo ni ningún miembro de sus compañeros. En el par amontonado, uno de los dragones abrió los ojos y observó el avanze de su compañera intensamente.

Temerario lanzó un breve mirada antes de centrarse, de manera poco educada, otra vez en la tabla, donde ya aparecían algunos caracteres chinos.

Laurence creyó que aquello ya era demasiado. Entendia que el dragón, más orgulloso, ocultase sus emociones para con los recien llegados, pese a sentirte casi tan admirado como ellos mismos, sino más. Pero esa falta de atención y d eeducación le parecian execesivos. No obstante, la dragona no se ofendió, sino que se sentó sobre las ancas frente a Temerario.

- Disculpa si soy indiscreta o maleducada.- dijo en perfecto ingles y con una melodiosa y dulcísima voz.- pero, ¿me equivoco al preguntarle si lo que esta haciendo es escribir?

Desconcertado a la vez que adulado por su respetuoso tono, Temerario incorporó la cabeza. Si los dragones hubiesen tenido capacidad para sonrojarse, él lo habria echo.

- Hum... Si, si lo es.- respondió algo azorado.

- ¡Ho! ¿Le importa si miro? Nunca antes había visto a un dragón escribir. La ruego me comunique en cualquier momento si mi presencia le incomoda o le desconcentra.

Laurence no pudo por menos que alabar la extrema educación y tacto del animal antartico.

- Si. Quiero decir, no, no me importa que mire pero, no creo que... que sea capaz de entender nada.- respondió, intentando imitar el tono y la manera de hablar propios de la dragona.

Esta rio suavemente.

- Entiendo varios idiomas y el chino se enuentra entre ellos.

- ¡Ho! ¿En serio?- preguntó Temerario, ahora interesado. Desde antes de su llegada a china su particular facilidad para los idiomas lo había distanciado un poco de sus compañeros.

La dragona asintió.

- Me llamo Úmbria, Úmbria Boreal.

- Yo soy Temerario, auqnue los chinos me llaman Lung Tien Xiang.

Asi, durante más o menos una hora, ambos dragones contemplaron la tablilla y, superada la timidez, incluso Temerario se atrevió a pedirle consejo en cierto momento en que se quedó trabado.

- Los Boreales no somos muy buenos escribiendo.- se excusó Úmbria.- En cambio, cantamos muy bien.

- ¿Cantar?

- Aja.

- Nunca había oido tal cosa, ¿podria mostrarme como?

- ¡Temerario!- exclamó Laurence- No seas indiscreto.

- No ocurre nada. Úmbria puede cantar si le place, aunque me temo que tan solo serian los primeros acordes de una cancion. Entonar una entera llevaría varias horas.

Laurence contempló, no sin sorpresa al joven capitan de la dragona. A penas si tendría dieciseis o diecisiete años, nada más que un niño.

- Aunque e de advertirlos que todavía desafina un poco.- añadió sonriendo.

De repente, una gran zarpa cristalina descendió sobre él, aplastandole contra el suelo. Laurence y Temerario, al igual que Gramby y parte de la tripulación del Allegiance soltaron una esclamación. Pero, contrariamente a ellos, los antarticos rieron a caracajada viva, aun mas cuando, usando delicadamente sus garras, cinco, segun podía ver Laurence, un numero atrivuido tan solo a los Celestiales, a Temerario, lo alzó y lo lanzó como si fuese basura.

El joven rodó por la cubierta hasta chocar contra el costado verdoso del gigantesco dragón. Este, medio dormido, abrio un ojo y sonrió, antes de aletargarse de nuevo. Inmediatamente, cientos de manos se prestaron a ayudar al chico a incorporarse, pero no por dolor, sino por las carcajadas que le impedían tenerse en pie.

Dirigiendose hacia su dragona, solto algo en kenkar y se retiró.

- ¿Esta bien?- preguntó preocupado Temerario.

- Ho si, perfectamente. De echo, me acaba de reñir por qur se supone que soy yo la que tiene que volar y no él.- replicó indiferente la dragona.

Solo entonces, Laurence se preguntó hasta que punto la educación de los kenkar y sus dragones era mera fachada.

Despues, cuando las risas cesaron, mucho despues, la dragona los deleitó con su bella voz. No tardó el barco en sumirse en un respetuoso silencio cuando las primeras palabras, que más parecían simples sonidos, emergían de la garganta de la dragona y los envolvía calidamente. Hasta los animales y el mar calló para escuchar aquella sonata de veinte minutos que parecía ser cantada por un coro de angeles. Algunos incluso dejaron escapar las lagrimas, embelesado y completamente conmovidos.

Al aplauso final sofocó todos sonido procediente de Macao...
_________________

Clicka para que me abra!
Coge tu huevo!
Volver arriba
Ver perfil del usuario Enviar mensaje privado Visitar sitio web del autor MSN Messenger

Mostrar mensajes anteriores:   
Responder al Tema    Índice de Foro de La Materia Oscura -> FF y Relatos Todas las horas están en GMT
Página 1 de 1

 
Saltar a:  
No puede crear mensajes
No puede responder temas
No puede editar sus mensajes
No puede borrar sus mensajes
No puede votar en encuestas

phpBB SEO URLs V2

Powered by phpBB © 2001, 2002 phpBB Group

Design by Arthur Chen for Arthur Forum